El equilibrio es complicado. Las posturas de equilibrio son retadoras y piden fuerza, no solo física sino también emocional. La mirada y la respiración tienen mucho que ver con el equilibrio.
Tu mirada es tu equilibrio, tu concentración y tu intención, así que usa el poder de la mirada para mantenerte en equilibrio de forma firme y relajada a la vez. Y respira profundamente. Una respiración profunda y suave, sin agresividad, será tu mejor compañera.
Y sí, puede que te caigas, pero no pasa nada. Puedes volver a intentarlo una y otra vez, hoy y mañana. Al fin y al cabo, tienes toda la vida para intentarlo.